miércoles, 28 de abril de 2021

20 curiosidades sobre Inevitables


¡Miércoles Addams!
Y así, a lo tonto, ya ha pasado otra semana...


    Hoy vengo con una entrada diferente que creo que puede resultar interesante, sobre todo si ya has leído Inevitables. Pero si no lo has leído aún, tranqui porque spoiler cero. Como se puede leer en el título, hoy os voy a contar una serie de curiosidades sobre la novela. Es algo que como lectora me gusta saber y que como escritora no se me da demasiado bien, pero voy a tratar de recopilar las más interesantes.

1. La idea de la diferencia de edad entre los protas surgió de la película Call me by your name.

2. El personaje de Oliver está inspirado en Elio, de la misma película. Me fascinó tanto que quise crear un personaje parecido.

3. La escena del principio en la que Oliver siente la flecha traspasar su corazón al ver a Cassandra bajarse del coche está basada en hechos reales. Ahí lo dejo...

4. Oliver es de mis protagonistas masculinos favoritos, pese a que físicamente no es mi tipo.

5. Es la historia que más tiempo he dejado reposar. De agosto 2020 a febrero 2021.

6. Es mi novela más trabajada, tanto en trama y personajes, como en edición, corrección y maquetación. Casi enloquezco durante el proceso.

7. Cassandra es una niñata pija porque así lo quise.

8. Elegí el nombre de Sophie al azar y poco después salió el libro de Alice Kellen, Las alas de Sophie. Estuve a punto de cambiarle el nombre, pero Sophie es tan Sophie que me fue imposible.

9. Hablando de ella... Tendrá su momento en otoño. Se lo merece. Me conquistó. Y creo que os conquistará a vosotros también.

10. Nacho y Lara están inspirados en alguien real.

11. Eliminé por completo una escena de lo más hot porque a mis lectoras cero no les convenció y a mí también me parecía demasiado.

12. Creo que el final de Inevitables es el mejor que he escrito.

13. En un principio el libro se iba a llamar "Mariposa de crital". Luego lo cambié a "Donde el viento nos lleve", aunque yo me refería a él como El libro de Cassandra y Oliver. A tres meses del lanzamiento seguía sin título.

14. Fue leyendo una novela de Elsa García "Si los monstruos no se van" que me encontré con la palabra Inevitables y supe que sería el título definitivo. También fue un flechazo de manual y engloba a la perfección la idea del libro con las palabras y los iniciós de capítulo.

15. La portada y la sinopsis tampoco fueron fáciles. Todo en esta historia me costó sudor y esfuerzo.

16. La copia de prueba tenía unas 500 páginas, pero preguntando y con ayuda conseguí bajarlas a 375. Gracias a Anny Perterson, Abril camino, Ana Oshiro, Selva Palacios y Tricia Ross por todos vuestros consejos y ayuda.

17. Es el primer libro en el que incluyo la sección de agradecimientos.

18. Inevitables tiene su propia lista de reproducción en Spotify.

19. Cuando iba por la mitad del libro descubrí que un compañero de trabajo dibujaba a lápiz y fue mi Wikipedia sobre la profesión de Oliver. Gracias por hablarme de lápices y técnicas.

20. En uno de los capítulos finales aparece el enlace con la historia de Sophie. Ahí supe que iba a cobrar vida. 

¡Ya está!

    Pensaba que no se me iba a ocurrir ninguna y han salido veinte, nada más y nada menos. ¿Os ha gustado? Esta entrada está inspirada en la sección "Entre bambalinas" de Abril Camino. Es la primera vez que lo hago, pero no será la última.

¡Nos vemos el miércoles que viene!


 

miércoles, 21 de abril de 2021

Descuentos por el Día del Libro


¡Miércoles Addams!
Bueno, bueno, bueno que se avecina Sant Jordi y vengo con descuentos frescos e interesantes...


    En mi primer lugar, la foto que veis. He creado una promoción en Amazon que estará disponible durante el viernes 23, sábado 24 y domingo 25 de abril, es decir, este fin de semana. Estos seis libros estarán en formato electrónico a tan solo 0,99€ y por si no tenéis claro de qué va cada uno, os cuento rapidamente:

Fuegos de Sol es un diario de reflexiones y desvaríos. Sobre la vida, el amor, las relaciones, los sueños, la muerte, etc.
Las cosas que algún día te diré es una recopilación de frases y alguna reflexión cortita escrito a modo de poemario. 
Bilogía Alas Negras. Vuela conmigo y Siempre contigo es una bilogía de romántica/ciencia ficción. El amor surgen entre nuestro universo y uno paralelo por el que se han colado unos guerreros con alas que no nos dejarán indiferentes. Hay amor, amistad, libros, otros mundos, otros seres, acción, lucha, un mundo nuevo por descubri y muchas decisiones que tomar.
Hola, soy Aaron Wender es una historia LGTBI de un psicópata en potencia que se muda a Nueva York para cometer su primer crimen. Aaron solo tiene 18 años y allí conoce a un grupo de chicos, la noche, la vida y a él mismo.
Destino Islandia es un libro de desamor y ciencia ficción que comienza con Daniel abandonado a dos meses de su boda. Se ve envuelto en un experimiento sobre los sueños que tiene lugar en Islandia y un objetivo claro: recuperar a su prometida. ¿Lo conseguirá?

    Como veis hay tema variado y si queréis saber más, en mi Instagram tenéis las minipresentaciones de todos estos libros. ¡Vamos con la siguiente!



    Durante el viernes 23 la web de Bubok y Kamadeva tendrán un 10% de descuento directo en todos sus libros, tanto en físico como digital. Entre ellos se encuentran mis dos novelas más románticas y sería la ocasión genial para leerlas si aún no lo has hecho. ¿Os cuento un poco?

Mon petite Mon cuenta la historia de Mon que se ven envuelta entre dos amores. Nicco, su psicólogo y Marc, su jefe. La historia tiene un trasfondo psicológico de cómo el pasado afecta a nuestra vida, las dudas, el miedo, una amiga que se ha convertido en familia y todo ello entre sacos de café y té.
La chispa adecuada es una historia que comienza en Roma con una proposición loca de un chico. Alex conoce a Emma y la invita a ir con él de viaje a Java, una isla de Indonesia. Él se dedica a surfear por el mundo, ella trabaja en el museo del Prado, algo que hasta ese momento le hacía feliz. Mención especial a sus amigos Carol y Cam, que tienen su propia historia dentro de la principal. 

    Estas dos novelas no llegan a las 300 páginas, son dulces, llenas de amor y valores y creo que te dejarán con un buen sabor de boca. También hay minipresentación de estas en mi Instagram. ¡Y vamos con la última!


    Inevitables. No he podido hacer ningún descuento especial, ya que Amazon me pide un mínimo de 30 días publicados para ello y este libro salió el 9 de abril, pero lo bueno es que lo puse tan baratito que es como si estuviera en una promoción constante 😅. El libro en digital a 2,99€ y en papel, que me ha quedado preciosísimo, por cierto... a 12,99€.
Inevitables cuenta la historia de Cassandra y Oliver, pero también la de Sophie, Lara, Nacho y Javi. Es una novela romántica llena de salseo, risas, reflexiones, arte, música y líos varios por doquier. Todos están entremezclados con todos de algún modo y creo que es bastante adictiva. Al menos eso dicen las primeras impresiones, además de que os vais a enamorar un poquito de Oliver jiji...

    Y hasta aquí por hoy. Que si os apetece leer alguno de mis libros pues será la ocasión perfecta y yo contenta de ello. Este año tampoco habrá feria del libro, pero lo retomaremos con mucha más gana e ilusión. Me despido hasta el próximo miércoles.

Feliz Sant Jordi. Feliz Día del Libro.





 

miércoles, 14 de abril de 2021

Inevitables ya es vuestro

 


¡Miércoles Addams!
¿Me he flipado con esta foto? Evidentemente.

    Bueno, bueno, bueno... ¡Inevitables ya está a la venta! ¡¡¡Por fin!!! Apenas lleva cinco días y ya hay gente que se lo ha leído. Flipando es poco. ¡Y todo están siendo buenas opiniones! Las malas también, llegarán, tiempo al tiempo, pero de momento... Wowww.

    A ver, por partes... Me está llamando mucho la atención que la portada esté gustando tanto. A mí me parece preciosa y llamativa, obvio, es diseño mío, pero por lo visto mucha gente coincide en lo mismo, así que yo feliz. 

    El libro ya está llegando a las colaboradoras, tanto papel como ebook. Este me parece un paso muy importante, porque libros hay a millones y conseguir visibilidad es bastante complicado. ¿Sus opiniones? De momento muy buenas también. 

    Los inicio de capítulos también están gustando, tanto por las palabras, la frase, como el dibujito. La verdad es que han quedado bastante monis. Y en general, todo muy bien. De hecho, me he venido tan arriba con las opiniones y tal que he preparado un directo para esta tarde en Instagram. Será a las 19h española y veremos a ver lo que sale porque nunca he hecho ninguno y mi experiencia en esto se limita a las minipresentaciones que he hecho del resto de mis libros, que son videos de cinco minutos grabados tranquilamente, así que...

    Encima sigo resfriada y tengo voz de caminonero. Encima no me ha llegado el libro definitivo y sigo con la copia de prueba. Pero bueno, estoy animada y dispuesta a hacerlo y eso es lo que cuenta. Será sin spoiler, para hablar un poco sobre el libro. Más adelante haré una presentación oficial con una colaboradora de lo más maja y también la minipresentación grabada. Cuántas cosas, cuántos proyectos y cuánta gente bonita estoy conociendo. Sobre todo, eso. 

    Y nada, que hoy el post tenía que ser sobre el alumbramiento de Inevitables, porque me ha costado más parirlo que a mi propio hijo (literal). Los días previos al lanzamiento son un poco raros y dudosos, pero ahora ya mucho mejor. A esperar que os guste mucho y lo disfrutéis. Sé de alguna que se ha enamorado de Oliver y bueno, no me sorprende lo más mínimo 😁. También me han dicho que los personajes son muy diferentes, reales y que puedes empatizar con todos. La química entre los protas también es un hecho a resaltar y es que creo que es con lo que más disfruto. Creando personajes y construyendo los diálogos, dando forma a las relaciones que tienen entre ellos. 

    Venga, si con todo esto no te he convencido, voy a decirte que puedes conseguir el libro digital por 2,99€ y el de papel por 12,99€. En serio, si lo pongo más barato me cuesta a mí el dinero, pero oye, todo sea porque esté asequible y a la mano de cualquiera. Está disponible en Amazon y si te lo lees y te da por dejar una reseña (doble aplauso para ti) puedes hacerlo tanto en Amazon como en Goodreads.
 
    Ahora sí que sí, termino este post que tengo mil cosas que hacer hoy, entre ellas, preparame bien el directo de esta tarde. 

Buen viaje y larga vida a Cassandra, Oliver, Sophie, Lara, Nacho y Javi. Ya sois parte del mundo.

¡Nos vemos el miércoles que viene!

miércoles, 7 de abril de 2021

Entrevista a Alex de La chispa adecuada


¡Miércoles Addams!
¡Último miércoles antes de Inevitables! Ains...

    Hoy vengo con un cambio de tercio, para intentar olvidar un poco que solo faltan dos días para la publicación de Inevitables y que puede que me de un ataquito. En serio, necesito que salga ya porque ahora mismo todos son preguntas sin respuesta, dudas y tensión. 

    Por eso está aquí Alex, el chico más libre, relajado, peace and love y buenrollero que conozco. Tenía pensado subir hoy este post y justo ayer una chica me escribió para decirme que acababa de leerse el libro y que le había encantado. Me llenó de palabras bonitas hacia esta historia y me hizo muy feliz. Encima ha subido a Instagram una foto alucinante y una reseña maravillosa. Gracias, gracias y gracias.

    La editorial Kamadeva me dio la idea y la oportunidad de participar en su revista, que desde aquí os recomiendo visitar encarecidamente, y fue toda una experiencia esta primera entrevista a uno de mis personajes. La revista es gratuita y se puede leer en la web de Kamadeva www.kamadevaeditorial.com. Hay muchos artículos de lo más interesantes sobre lecturas, escritura, consejos, relatos... de todo un poco. En este número de abril ha salido publicada la entrevista a Alex y aprovecho para dejarla por aquí también. Espero que os guste y no descarto hacer alguna más. ¡Fue de lo más divertido!

Y ahora sí, os dejo con la entrevista. Si sobrevivo al lanzamiento de Inevitables... ¡Nos vemos el miércoles que viene!

Entrevista a Alex, de La chispa adecuada

 

—Hola, Alex. Mi nombre es Noemí. Llevaba mucho tiempo queriendo hacerte esta entrevista, pues tu estilo de vida me genera muchas preguntas. ¿Estás preparado?

—Hola, Noemí. Encantado. Claro que sí, pregunta lo que quieras.

—Gracias. Lo primero que quiero preguntarte es algo que ha generado bastante polémica, ya que mucha gente no comprende cómo consigues vivir «con lo puesto», como se suele decir. ¿Puedes ser franco y decirnos de dónde sale el dinero?

—¡Vaya! No te andas con rodeos, me gusta. Verás, resulta que cuantas más posesiones tenemos, más dinero nos hace falta para mantenerlas. Cuando te liberas de todo y decides vivir como un nómada, te das cuenta de que todo es mucho más sencillo de lo que parece. Ya sabéis que me saco mi dinerillo dando clases de surf aquí y allá, y con eso tengo de sobra para comer, alquilar las tablas y viajar. Tengo la gran suerte de conocer a mucha gente y siempre tengo dónde hospedarme, así que tampoco es que necesite mucho más.

—Sí, eres un suertudo, porque me atrevería a decir que vivir así es el sueño de cualquiera.

—No te creas. No todo el mundo vale para esto. Muchos de los que se quejan de sus trabajos de oficina y del ritmo de vida, son los que menos se plantearían un cambio de vida así. A la gente le gusta tener trabajos, tener propiedades, coches y dinero. Mucho dinero. Incluso diría que a mucha de esa gente le gusta sentirse atada, cuando lo que más ansiamos es la libertad, ¿no te parece curioso?

—Desde luego y comprendo lo que quieres decir. ¿Te consideras, por tanto, una persona libre?

Desde luego. Mis padres me enseñaron a ser libre desde que nací. La libertad es algo que puede aprenderse o desaprenderse, ¿sabes?

—¿Y eso cómo sería?

—Si desde pequeño te dicen que eres libre para hacer, sentir, o pensar lo que quieras, te lo crees y por lo tanto, lo eres. Es cuestión de práctica y de no dejarnos contaminar. Por el contrario, si te dicen que tienes que ser de una determinada forma, pensar de una manera concreta, e incluso te dicen lo que tienes que sentir, pues también acabas creyéndotelo y terminas siendo así. Somos moldeables y lo somos desde que nacemos hasta que morimos, así que está en nosotros el cambio.

—Eso que dices es muy profundo, pero admite que no es fácil.

—Algo es fácil si quieres que lo sea. Si quieres que sea difícil, también lo será. Es una cuestión de enfoque, de intenciones.

—Ya, pero no todo depende de nosotros. Hay situaciones muy crueles que nos dejan sin margen de maniobra. ¿Cómo gestionamos eso?

—¿Te digo una frase que me encanta? No se trata de lo que te pasa, sino de lo que tú haces con eso. A todos nos ocurren cosas ¡eso es la vida! Pero tenemos que saber gestionar, soltar peso, centrarnos en lo verdaderamente importante y pasar página. ¿Qué es para ti lo más importante?

—¿Para mí? ¿Por qué no me respondes tú a eso? Seguro que es mucho más interesante.

—Lo más importante para mí es disfrutar de la vida. Sentir. Y sentir bien. Dar las gracias por lo que tenemos, ser amable, regalar una sonrisa, darte tiempo para hacer lo que te gusta y saber disfrutar de las cosas sencillas. Para mí esa es la clave, pero entiendo que esta fórmula no le funcione a todo el mundo. Al final, todos somos diferentes y eso también está bien.

—Vale, eres adorable y ya me tienes en el bote. ¿Te parece si te hago unas preguntas un poco más superficiales? Para relajar un poco…

—¡Claro! Ja ja ja. Adelante.

—¿Cuál es tu lugar predilecto para practicar surf?

—No puedo elegir solo uno. Australia es alucinante, Sudáfrica, Hawái, Costa Rica, Bali… Creo que estos serían de mis favoritos.

—Si tuvieras que quedarte a vivir en un lugar fijo, ¿cuál sería?

—¿Por qué me haces esto? No puedo contestar. Todos los lugares me parecen perfectos siempre que tengan playa, pero no puedo elegir. Necesito moverme por el mundo tanto como coger olas.

—Te la concederé como buena. ¿Comida favorita?

—Estar siempre de un lado para otro te hace que no seas nada exquisito en este tema. Cualquier cosa que quite el hambre y puedas pillar fácilmente. Eso sí, me gusta comer sano.

—Vale, pues dinos una cosa que nunca comerías y algo por lo que sientas debilidad.

—Nunca comería nada vivo o en peligro de extinción y mi debilidad, sin duda, el helado. Me flipa.

—¿El helado? Qué curioso. ¿De qué sabor?

—Me gustan todos, ¡es como una especie de obsesión! Pero creo que me quedaría con el de fresa, sí. Podría alimentarme básicamente de helado.

—Chico de gustos sencillos hasta para el helado. Venga, te pongo en el último aprieto. Siendo tan práctico, no creo que tengas problemas para elegir. Si tuvieras que elegir solo cinco cosas para pasar el resto de tu vida, ¿cuáles serían?

—¿Cinco?… Te lo rebajo a tres. Ja ja ja.

—Encima con guasa. Venga, sorpréndenos.

—Una tabla de surf, eso es imprescindible. Libros, ya que paso mucho tiempo solo y me encanta leer. Y… voy a ser práctico y voy a decir en tercer lugar el protector solar. Aunque en realidad, y no es por presumir, creo que podría empezar de cero en cualquier parte. Se me da bien conocer gente y ganarme la vida, y lo demás podría ir consiguiéndolo poco a poco.

—Está claro, lo de ser nómada lo llevas en la sangre. ¿Quieres añadir algo más antes de acabar?

—Sí, y aunque suene a tópico, tengo que decirlo. Solo tenemos una vida. Vívela como realmente quieras, te lo mereces.

—Vaya, precioso final… Un placer pasar contigo este rato, Alex. Te deseo lo mejor allá por donde vayas. Gracias por dejar que te conozcamos un poco más.

Igualmente y gracias a ti. ¡Carpe diem!


 

miércoles, 31 de marzo de 2021

Segundo capítulo de Inevitables


Hoy sí que sí... ¡Miércoles Addams!
Ay, estoy nerviosa porque es la primera vez que Oliver va a hablar y, bueno... quiero decir mucho, pero creo que es mejor no decir nada.

    Me repito: Oliver es uno de mis personajes masculinos favoritos. Y eso que el listón está altísimo, desde Déniss hasta Alex. Y eso que surgió de la nada y eso que no soy yo de yogurines. Mira, pensé que no tenía nada en común con Cassandra, pero coincidimos en algo importante. 

    Lo sé, me dejo de rollos y voy al libro. Solo decir que con este capítulo adquiere sentido el primero y es que hay que verlo como un todo, el mismo momento desde las dos perspectivas. Después de esto trascurre un año y da comienzo la historia como tal. Y ya no cuento nada más porque en nueve días lo tendremos. ¡Diez días! Vamos allá.


Epifanía 

Aparición, manifestación o fenómeno a partir del cual se revela un asunto importante 

Oliver

Era otro verano más en el mismo pueblo aburrido. Nacho llevaba ya un par de semanas allí suplicándome que por favor, no lo dejara solo. Como si dependiera de mí que mi abuela se muriera o no. El primer verano con mayoría de edad se presentaba así: o como siempre, en el pueblo fantasma de mi madre, o de velatorio en el de mi padre. Muy emocionante, lo sé. Si no había ningún contratiempo, todo seguiría como cada verano. Ese era el acuerdo al que habían llegado mis padres y que por supuesto, habían tomado sin contar conmigo. Para ellos seguía siendo un crío, pero lo que no sabían es que los dieciocho años de ahora no son ni de lejos como los de antes. ¿Cómo lo sé? Estoy harto de escuchar sus historias de cuando eran jóvenes. Se supone que todo eso que me cuentan sucedió hace apenas unos treinta o cuarenta años,  pero es como si me hablaran de un universo paralelo. Si supieran cómo corre la droga en las fiestas de mi instituto, fliparían. Solo si supieran que fumo se habrían vuelto locos, pero yo nunca he montado ningún episodio digno de un adolescente borracho, así que no tienen motivos para pensar en nada de eso. Soy bastante discreto. Me gusta ir a mi bola, pensar en mis asuntos. A los chicos de mi edad les interesan cosas que para mí no tienen el menor interés. ¿Raro? Puede ser.

Creo que mi «problema» es que nunca he sido demasiado niño. Es como si estuviera esperando a que mi cuerpo creciera para que se correspondiera de una vez con mi forma de pensar. Según mis compañeros, a mí me la pela todo. Y tienen razón.  Javi solía decir que soy un chulo sin remedio. No sé. La verdad que hasta eso me da igual. Mientras siguiera consiguiéndome tabaco, no me preocupaba nada más.

Javi es el único amigo que me llevo del instituto. Es un año mayor que yo. Nos encontramos un día fumando en un rincón el patio escondidos de la vista de los profesores y ahí surgió nuestra amistad. Entre colillas y olor a pis.

Mi madre quiere pensar que gracias a ella me presenté a las pruebas para la universidad, pero la verdad, fue gracias a Javi. No tenía pensado estudiar nada a corto plazo y menos ir a la universidad. No encajo en el sistema que nos quieren vender, así que espero encontrar el mío propio. Me presenté a las pruebas para no dejarlo solo ante el peligro. Se lo debía después de tanto tabaco gratis. Fue pan comido. No para él, que se pasaba los días y las noches estudiando, pero yo siempre he tenido facilidad a la hora de memorizar. En clase me bastaba con escuchar y creo que no he sacado mejores notas por pereza. Prefería dibujar, leer mis propios libros y no llenar mi cerebro con chorradas que no servían para nada, solo para darnos la ilusión de que encajamos en el mundo. Y da igual cuánto nos lo quieran hacer creer. No encajamos. El mundo tenía sus propios planes y entonces, llegamos los humanos. Puede que hayan pasado cientos de miles de años, pero seguimos igual de perdidos que los neandertales. Es más, me atrevería a decir que nosotros desencajamos mucho más. Conforme voy creciendo, más claro lo veo.

Pero bueno, volviendo al verano, Nacho me dijo que estaban reformando una de las casas del pueblo, en concreto, en la acera de enfrente. En todos los años que llevábamos veraneando en el pueblo, nunca había pasado nada. Literalmente nada, así que aquello era todo un acontecimiento que nos tenía de lo más intrigados. Ya se sabe, cuando no tienes nada que hacer, cualquier cosa te sirve.

—¿Y nadie sabe quiénes son los que se mudan? —le pregunté a Nacho una vez instalados en el soporífero pueblucho.

—Ni idea tío, estoy hasta nervioso. ¿Quién se muda a un pueblo de estos? ¡Y en pleno verano! Que la casa es comprada, ¿eh? Eso sí que lo ha podido averiguar mi madre.

Me encogí de hombros. Yo también estaba bastante intrigado, lo admito.

—¿Sabes? Puede que sea la chica de nuestros sueños —me dio un codazo dejando volar la imaginación.

—Pues espero que no. No quiero compartir chica contigo. Además, los dos sabemos que yo me la llevaría.

—Sí, claro —soltó una carcajada—. ¡Pero si apenas eres un chaval!

—Dieciocho frente a veinte no es gran cosa.

Ambos reímos. Nos gustaba mantener conversaciones sin sentido mientras lanzábamos piedras al lago o rompíamos palos en trozos pequeños para después verlos arder en una hoguera diminuta. Era como si volver al pueblo cada verano nos conectara con esa parte de nuestra infancia que se quedó allí y que ya nunca recuperaríamos. No es que nos consideráramos adultos, para nada, pero habíamos crecido juntos y sabíamos que ya no éramos unos críos.

Pasaron varios días y las especulaciones acerca de los nuevos vecinos ya se nos habían agotado. Habíamos visto movimiento de gente transportando muebles, incluso Nacho le preguntó a uno de ellos que quiénes eran los nuevos propietarios, pero tampoco lo sabía. Hacía un calor insoportable, seguramente fuese una de esas olas provenientes del Sáhara. Solo llevaba un bañador, pero sentía que me sobraba hasta la piel. Sonaba Sweet Child O’Mine de Guns N’ Roses por el viejo cassette de mi padre del que no me separaba ni para dormir. Íbamos a ir a darnos un baño en el lago, pero Nacho había escuchado un coche acercarse y nos sentamos en su portal a esperar a ver si por fin salíamos de dudas.

Un BMW blanco se acercó. Eso ya nos puso en tensión, pues en el pueblo no había coches así. La elegante mujer que se bajó de él tampoco encajaba. La chica de pelo azul que la siguió, más de lo mismo. Después se bajó el que supuse que sería el padre que, tras besar a la mujer, se puso a sacar cosas del maletero. Entonces la vi. Llevaba unos vaqueros cortos y una camisa de flores anudada a la altura del ombligo que dejaba ver un sugerente escote. El pelo largo recogido en una coleta. Le dijo algo a su madre y se abrazaron. Después se quedó allí, muy quieta, mirando cuanto había a su alrededor. La voz de Axl Rose nos envolvía.

 

She's got a smile that it seems to me

Reminds me of childhood memories

Where everything was as fresh as the bright blue sky

Now and then when I see her face

She takes me away to that special place

And if I stared too long

I'd probably break down and cry

 

 

Ella tiene una sonrisa que se parece a la mía,

me trae recuerdos de mi niñez,

donde todo era tan limpio como el brillante cielo azul.

Ahora y entonces, cuando veo su cara,

me lleva lejos a ese lugar especial,

y si mantengo la mirada mucho tiempo,

probablemente me derrumbe y llore.

 

Era perfecta. Hizo desaparecer a Nacho, al calor, a su familia, al pueblo entero e incluso al resto del mundo. Solo estaba ella. Ella y la flecha que me había atravesado el corazón. La sentí tal cual, disparada hacia mí y clavándose con fuerza en lo más profundo de mi ser. Fue un flechazo de manual.

—¡Hola! — la saludó Nacho.

Ella miró, pero ni siquiera sé si reparó en mí.

Contestó tímidamente y se puso a ayudar a su familia a sacar cosas del coche para meterlas en la casa. Aún sigo anclado en aquel momento. Fue de película.

Los días posteriores intenté acercarme a ella, pero no tuve éxito. Tampoco es que lo intentara demasiado; estaba aterrado. Nacho estaba igual de embelesado que yo, pero él si se presentó con su habitual desparpajo. La hermana pequeña era más sociable, pero ella se mantenía distante. Yo me las ingeniaba para espiarla cuando podía, sin comentar con Nacho ni una sola vez lo que había sentido. Él sí me hacía partícipe de todo cuanto ocurría, pero yo prefería mantenerme en un segundo plano. Puede que tuviera la intuición de que no valdría la pena. Puede que en el fondo supiera que en unos días nos marcharíamos de allí y que ya nunca la volvería a ver. Mi abuela murió ese verano, por lo que todo se truncó de repente. Pero la flecha siguió clavada. Nacho iba contándome que se estaban haciendo amigos. Sus padres lo habían invitado a cenar a su casa en varias ocasiones, habían dado paseos alrededor del lago, incluso la había visto en bikini, cosa que me hizo patalear como si tuviera tres años. También me contaba que la hermana pequeña era un poco pesada, pero compensaba el poder pasar un rato con Cassandra. Se besaron. Nacho tardó en conseguirlo, pero al fin obtuvo su deseada recompensa. Él le dijo que tenía que volver a Madrid y ahí fue cuando surgió. En una especie de despedida apresurada.

Mientras tanto, yo me moría de asco y de envidia en el pueblo de mi padre, soportando un verano digno de olvidar. Soportando el desgarro de la flecha y siendo testigo no presencial de cómo mi amigo se estaba llevando a la chica. De cómo él estaba viviendo mi historia de amor. Y entonces llegó septiembre, devolviéndonos a todos a la realidad. Colocándonos de nuevo en la rueda de la vida.

 

 

domingo, 28 de marzo de 2021

Primer capítulo de Inevitables

 


¡Miércoles Addams!

Ah, no, que hoy es domingo.

¡Domingo Addams!


    La razón de estar escribiendo hoy aquí no es otra que la de dar a conocer el primer capítulo de Inevitables. Me estoy saltando la rutina de los miércoles, pero la ocasión lo merecía. Si estás aquí porque estás deseando conocer las primeras páginas de este libro, házmelo saber. Si quieres que el miércoles publique el segundo capítulo, narrado por Oliver, dímelo también. 

    Este primer capítulo está narrado por Cassandra y espero que os guste. No me enrollo más, gracias por leerme.


Nimiedad 

Cosa inmaterial que tiene poca o ninguna importancia

Cassandra 

Llueve. Pero no es una lluvia densa, gris, fría y cerrada. No. Es una lluvia fresca, ligera, de color blanco, limpia. El cielo se ha nublado durante un segundo, justo cuando han caído las gotas con mayor fuerza, y luego ha vuelto a salir el sol. Como si alguien se hubiese encargado de darle a un interruptor allá arriba. Es una agradable tormenta de verano. Corta, refrescante, brillante. Ahora la hierba sonríe, la tierra respira, todo huele mejor. Seguramente, el que se ha encargado de darle al interruptor allá arriba, sabía que aquí abajo necesitábamos una ducha fresquita. Yo la necesito y eso que solo hemos cubierto la parte de cargar el coche hasta los topes. Todavía queda descargarlo todo y colocar cada cosa en su sitio. Eso es lo que menos me gusta y encima, con este calor asfixiante de primeros de julio. Intento colocar las ranuras del aire acondicionado de forma que me dé directamente en la cara. En el coche nuevo no solo sale el aire por el salpicadero, también la parte de detrás está climatizada. Incluso se puede ajustar los grados según el asiento. Papá dice que en invierno los asientos se calientan, como si tuvieras un radiador en el trasero. La verdad, a mí el mundo de los coches ni me va ni me viene, pero a papá le hacía mucha ilusión regalármelo al acabar la carrera y no me podía negar. Dice que es mi regalo, pero en realidad es para él. De hecho, le he pedido si podía conducir él hasta la casa del pueblo, con la excusa de no encontrarme todavía lista para hacer un trayecto tan largo, pero creo que los cuatro ocupantes de este coche sabemos que se moría de ganas por estrenarlo y su brillo en los ojos ha sido de lo más divertido. Como un niño con zapatos nuevos. No, como un hombre con coche nuevo.

—Papá, ¿cuánto falta? —pregunta mi hermana sin dejar de morderse las uñas. Me pone de los nervios, pero por alguna extraña razón, ella cree que es algo «guay».

—Cariño, ya falta poco. Y déjate las uñas quietas que al paso que vas te vas a comer hasta los codos. Recuerda que puedo verte por el espejo retrovisor.

—«La muñones» la vamos a llamar —suelta de repente mamá—. A punto de cumplir los dieciocho y mordiéndose las uñas como si tuviera seis.

—Para unas cosas creéis que soy ya mayorcita y para otras, una niña. A ver si os aclaráis.

—La palabra exacta es «niñata» —meto baza sin alzar demasiado la voz, al tiempo que le dedico una sonrisa de superioridad. Ella, a modo de respuesta, me saca la lengua haciendo un gesto burlón.

Me gusta pelearme con mi hermana pequeña, pero no delante de nuestros padres. Ellos enseguida se lo llevan a su terreno, lo sacan todo de contexto y se ponen a dramatizar. Supongo que al ser los dos hijos únicos no saben que las peleas entre hermanos son de lo más divertidas y que simplemente queda ahí, en cosas de hermanos. Sophie y yo nos llevamos bien, siempre ha sido así. A pesar de ser seis años menor, estamos muy unidas. A veces me saca de quicio con sus tonterías de adolescente, pero es bastante soportable. Incluso su vena rebelde aporta a la familia esa chispa tan necesaria. Si mis padres pensaban relajarse porque ya sabían lo que era tener una hija y no cabría esperar mayor problema con la pequeña, estaban equivocados. Sí, la experiencia es un grado, pero se suele decir que los hermanos pequeños son más revoltosos y en nuestro caso, no podía ser más verdad.

Yo soy la mayor, la responsable, estudiosa, obediente y dócil. Así que a mi hermana le ha tocado el papel de la alocada, rebelde, contestona y dispersa. Se ha negado a matricularse en ninguna carrera porque dice que primero quiere averiguar qué hacer con su vida. Parece una locura, pero es lo más sensato que he oído en mucho tiempo. Por mi parte, he aprobado con nota la carrera de Derecho, pero no por ello estoy en una situación diferente a la de Sophie. Mis padres tienen un bufete de abogados y la elección fue algo natural. Estaba familiarizada con el tema gracias a que siempre he prestado mucha atención a todo lo que hablaban en casa. Me resultaba interesante, creía que se me daría bien y sabía que tendría trabajo el día de mañana.

Pues bien, el día de mañana ha llegado y lo cierto es que no tengo ni idea de qué hacer. Mamá ha insistido en que empiece en la empresa familiar, pero no solo no me veo preparada, sino que me da un corte tremendo «ser la hija de». En su momento no creí que esto me importaría, pero después de mi paso por la universidad hay cosas que han cambiado. Según mi amiga Lara, ahora estoy menos mimada que antes, aunque sé que lo mío no tiene remedio. Mis padres tienen pasta, sí. Por lo tanto, aunque yo, Cassandra, no tenga nada en sentido tangible –vale, ahora tengo un coche–, lo cierto es que en modo figurado lo tengo todo. Me siento afortunada. Encima mis padres son buenas personas. Tanto que han organizado esta especie de verano sabático para que sus dos queridas hijas encuentren el sentido de sus vidas. ¿Qué padres hacen eso? Me consta que no muchos. La pobre Lara ha estado agobiada desde el primer día de carrera hasta el último. Que si la beca, los créditos, la matrícula, las notas, el trabajo… Yo, en cambio, he podido dedicarme a mis estudios de una forma tranquila, sin tener que hacer doble turno de camarera ni nada por el estilo. Ni tan siquiera pensar en qué iba a ser de mi futuro. No es justo, lo sé. También sé que todo esto no quiere decir nada y que solo es cuestión de suerte, supongo. Eso que llaman azar.

—Chicas, ya estamos llegando. Veréis cómo os va a gustar la casita. ¡Es tan mona! Y todo es tan tranquilo, tan silencioso. Esto nos va a venir genial como familia. Desconectar de la ciudad, respirar aire puro, pasear por el monte, conversar hasta la madrugada…

Mi madre «la mística» coge aire y mira a mi padre «el bonachón» con una cara de ilusión imposible de ocultar. Él pone su mano sobre la rodilla de mamá y la aprieta sutilmente. Me gusta cuando hace eso. Es un gesto sencillo que deja ver cuánto se quieren. Papá ha tirado la casa por la ventana este año. Yo tengo un BMW blanco y mi madre su casita de campo soñada en medio de la nada entre Madrid y Segovia. Creo que somos de los pocos madrileños que no huyen a la playa cuando empieza a apretar el sol, pero siempre hemos sido más de montaña. Mamá disfruta buscando pueblecitos de lo más solitarios y extrañamente fríos por las noches y además, este último tiene un pequeño lago. Eso ha sido lo que les ha hecho dar el salto definitivo para comprar la casa. Mi hermana está más picada de lo habitual al ser la única que no tiene regalito, pero papá le ha prometido que también llegará su momento. Ahora es el momento de mamá, que se baja del coche abriendo los brazos de par en par con una expresión de sorpresa digna del mejor de los magos.

—He aquí la casa. ¡Tachán! ¿A qué es preciosa? ¡Vamos, hijas, decid algo!

Sophie sale del coche y se queda mirando la casa con cara de estar oliendo algo realmente asqueroso. Yo miro desde la ventanilla intentando averiguar por qué mamá está tan emocionada. Solo es una casa vieja en medio de un pueblo perdido. ¿A qué viene tanta emoción?

—Hija, tu madre está como loca con esta casa, así que hazme el favor y dile que te encanta. Ya sabes cuánto tiene en cuenta vuestra opinión y no quiero tener que venderla, buscar otra… ¿Lo harás?

Sonrío a mi padre que siempre ha tenido una especie de sexto sentido para leerme la mente y salgo tras él con la mejor de mis sonrisas.

—Es preciosa, mamá.

La pobre se lanza hacia mí tan contenta que creo que está a punto de levitar. Acto seguido se pone a descargar el coche junto con papá. Sophie también se adentra en la casa, sin cargar nada, y yo me quedo quieta, observando. Parece la típica casa de pueblo, como las de las películas antiguas. Está en una calle, o mejor dicho, camino, junto a otras casas similares. La fachada es de color beis con un enorme portón de madera de color verde oscuro. Las ventanas del piso de arriba tienen una persiana de tablillas también de madera, del mismo color. Tiene un toque a iglesia; todo aquí lo tiene. Se respira tranquilidad. El canto de los pájaros es una especie de melodía relajante a la que no estoy acostumbrada. Me gusta.

—¡Hola!

Me giro desubicada y enfrente, un par de casas más arriba, veo a dos chicos. Están sentados en el portal escuchando música. ¿Cuánto tiempo llevan ahí?

—Ho… Hola —logro decir.

Uno de ellos es evidentemente mayor que el otro, que va sin camiseta y descalzo. Los dos me miran fijamente. Me doy la vuelta un poco cortada y me cubro un poco el escote con la camisa. Juraría que me estaban mirando las tetas.

 




miércoles, 24 de marzo de 2021

Inevitables: mi libro más currado


¡Miércoles Addams!

Hoy es un día importante y os voy a explicar por qué.

    Después de mucho esfuerzo, horas, quebraderos de cabeza, quejas, ansiedad, falta de tiempo, de sueño y un sinfín más de cosas, anécdotas y problemas, por fin he enviado la preventa del libro en digital. También he enviado la versión del libro en papel y ahora solo falta ver si Amazon me lo aprueba y todo está correcto. 

    El ebook, aunque lleva más trabajo, es más sencillo de modificar y me preocupa un pelín menos que el de papel (me preocupan los dos). El problema con el de papel es lo obvio, que una vez impreso, pues impreso está. Con todos su fallos. Porque sí, parece imposible que un documento que llevas revisando meses, todavía dé algún fallo, pero ocurre. 

    Hace poco leí sobre la ceguera del autor, que viene a ser que de tanto leer y repasar lo repasado, pues ya no ves y eres capaz de pasar cualquier errata por alto, por evidente que sea. Doy fe de que existe y es horrible, porque ya dudas de todo, se te vienen encima todos los miedos y de verdad, es muy estresante. 

    Más allá de la ortografría tenemos la maquetación. Otro diablo que quiere acabar conmigo. Porque para que un libro quede precioso y perfecto, antes hay que sufrir. Y aprovecho para dar las gracias a Abril Camino que me ayudó con este tema cuando le escribí por Instagram. Además, que los consejos sobre escritura de su blog han sido mi biblia (y lo seguirán siendo). Quiero agradecer también a Anny Peterson o Lady Fuxia por ayudarme con la versión en digital. Se tomó la molestia de mandarme audios explicativos y me ha salvado la vida con eso. También me han echado un cable Ana Oshiro, Tricia Ross y Selva Palacios, tres autoras y compañeras de lo más amables y dispuestas. ¡La de gente bonita que estoy conociendo en redes!

     En fin, que estoy muerta de miedo 😅 porque he hecho muchas modificaciones sobre la versión de prueba que pedí y el libro finalmente va a quedar muy diferente y mucho más compacto. He conseguido reducirlo a 370 páginas, lo cual me tiene muy contenta, pero no estaré tranquila al cien por cien hasta que lo tenga en mis manos y compruebe que está perfecto. La verdad, no sabía yo que fuese tan autoexigente, pero por lo visto sí lo soy. Por eso me está constando tanto "parir" Inevitables. Ya he comentado en alguna ocasión que siento este libro como un antes y un después y es que realmente lo es. 

    Ahora toca esperar un poco más, recibir las copias en papel y enviar para las colaboraciones, porque la publicidad también forma parte de todo este mundo y para una autopublicada es más que necesaria. 

    Ayer me preguntaba, ya viendo la luz al final del túnel, qué iba a hacer de aquí en adelante. Por un lado, el cuerpo me pide escribir. Simplemente escribir, porque es la parte que más disfruto y tengo una historia recién empezada en la que no puedo dejar de pensar. Pero también creo que ahora que tengo fresco todo el tema de maquetación y corrección, debería ponerme con el proyecto que saldrá en otoño. Aunque solo pensar en volver a pasar lo mismo... Muerte. ¿Por si esto fuera poco? Me gustaría dar un repasito a todos mis anteriores libros con mis recién adquiridos conocimientos. Esto lo haré antes o después. Si puedo mejorar algo, soy incapaz de dejarlo como está. 

    Y por eso me está costando tanto este libro y por eso necesito cerrar esta etapa. De momento, cierro esta entrada con ilusión, esperanzas, optimismo y miedo. Y dudas. Y mil cosas más. Todavía no puedo cantar victoria, pero la siento cerca. ¿Sobreviviré?

¡Hasta el miércoles que viene!