jueves, 24 de agosto de 2023

Despidiéndome de un verano nada fácil


 ¡Miércoles Addams!
Es jueves, pero qué más da, el verano ya no entiende de tiempos ni horarios.

    Pensaba que no actualizaría el blog hasta después del verano, pero creo que ahora que yo estoy de vacaciones y a punto de ir a pasar unos días a un hotel con piscina en la playa, yo ya le estoy diciendo adiós. 
    Ha sido un verano complicado, por decirlo de alguna forma educada. Ha habido muchos momentos de estrés, demasiados virus y resfriados, visitas al hospital, ver con quién dejas a los niños porque nosotros seguíamos trabajando y, mientras tanto, calor. Mucho calor. Horrible y asqueroso calor con su sobredosis de sudor. 
    Vuelvo a estar resfriada. El último virus, del que no hace ni quince días, me dejó muda. Todos tenemos algo recurrente, alguna zona de nuestro cuerpo que se suele ver afectada más de lo normal. La mía es la voz. Y no, esto no es casualidad, he leído mucho sobre las enfermedades y las emociones, cómo están directamente relacionadas. En mi caso, sin tener yo el título de psicóloga, cosa que ya me gustaría, mis afonías se deben a que me callo demasiadas cosas. Que estoy segura de que mis amigas, las receptoras de mis audios de doce minutos no dirían que me callo nada, y puede que gracias a eso no haya perdido todavía la cabeza. 
    A veces sueño que grito hasta el llanto todo lo que me gustaría gritar despierta. A veces creo que escribo para liberarme, para no volverme loca, para sacar lastre y lamerme las heridas. Siempre he dicho que la escritura para mí es la mejor terapia, y lo que descubrí por casualidad en mi adolescencia ya se ha convertido en una necesidad. 
    Porque sí, la vida adulta es complicada, ser madre es puto difícil y estresante, el verano a cuarenta grados es un infierno y yo llevo desde mayo deseando que llegue octubre. 
    Pero lo que os contaba al principio, que estamos a punto de pasar unos días en el hotel que el año pasado me dio la idea del abridor y de la que surgió No vamos a ser un jodido amor de verano, y yo me he propuesto hacer que estos días se conviertan en un bonito recuerdo, sobre todo para los pequeños de la casa. Pretendo olvidarme del estrés, de las emociones negativas y centrarme en disfrutar, algo que debería hacer mucho más a menudo. ¿Lo conseguiré?
    Y bien, ahora que ya me he desahogado y he dejado por escrito mis propósitos para hacerlos más reales, actualizo sobre libros.
    El 18 de agosto puse la palabra Fin a Proyecto Montana. Dos meses y cinco días me ha durado. Han sido intensos, inseguros, reveladores y me han dejado una mezcla de emociones agridulces como pocas veces, pues ya he dicho que este proyecto es diferente al resto en muchas cosas. He comenzado a repasarlo así a groso modo y espero poder terminar ese repaso a la vuelta de vacaciones. Eso sí,  el 1 de septiembre me pongo de lleno con parkour para que llegue a vuestras manos lo mejor posible el día 27. ¿Me dará tiempo? La pregunta del millón jeje. 
    Tengo una idea que me ronda la cabeza, creo que voy a escribirla en un word. Y he empezado a leerme el cuento número trece, que me está gustando mucho, pero es un tochaco que no me apetece llevarme a la playa, así que igual me llevo Los privilegios del ángel de Dolores Redondo. 
    Por cierto, que ya tengo un año más, otra de esas cosas que ocurren cada verano y que sigue dando quebraderos de cabeza acerca del paso del tiempo, de su relatividad, de lo efímero que es todo. Dice la gran Rosa Montero que los escritores somos seres disociados y qué verdad tan grande.
    ¿Será verdad que no voy a volver a escribir ninguna historia nueva hasta el año que viene? La alucinante inmensidad de las dudas flotantes verá la luz el día 27 de septiembre. Después haré todas las modificaciones de mis cero a Proyecto Toscana. Después, me pondré con el relanzamiento de Aaron Wender, una liada de la que espero no arrepentirme. Y después ya será Navidad... Con el inicio de año, recupero los derechos de Mon Petite Mon y quiero publicarlo por mi cuenta en febrero. Puede que a partir de ahí pueda ponerme a escribir, pero ¡falta muchísimo para eso! En fin, que empiezo a agobiarme y es lo último que necesito. 
    Iremos paso a paso, la única forma de no enloquecer. Venga, os merecéis un premio si habéis leído hasta aquí. ¿Os digo cómo se va a llamar Hola, soy Aaron Wender? Es el título que debería haber llevado, pero las prisas son muy malas, yo era joven e inexperta... jiji. Aaron Wender pasará a llamarse "Lo que soy" y saldrá a mediados de noviembre con nuevo título, nueva portada y con un interior reeditado, modificado y espero que muy mejorado. Estoy ilusionada con este proyecto, pero ni idea de cómo lo voy a hacer.
    Ahora, sí que sí, me despido hasta septiembre. 
Gracias por leerme😘

miércoles, 5 de julio de 2023

Se me amontonan las noticias



 Tableros Pinterest de

No vamos a ser un jodido
amor de verano














¡Miércoles Addams!
Os juro que pensaba que llevaba la actualización del blog al día, es decir, mes a mes, pero no. Me temo que ya estamos en julio y llevo sin contar cositas por aquí desde abril. En fin... ¡vamos allá!

    ¿Por dónde empezar? Acabo de leer la entrada anterior y me he dado cuenta de cómo voy avanzando, de cómo salgo de una para meterme en otra, de cómo, proyectos de los que os hablaba, ya están terminados y más que lanzados. Es el caso de No vamos a ser un jodido amor de verano, que salió a la venta el 1 de junio. No, no fue fácil, necesitó muchos cambios y revisiones, pero estoy muy contenta con el resultado final y me alegra ver que os está gustando mucho. En los tableros Pinterest podéis ver un poco de todo lo que os vais a encontrar en esta historia cargada de sentimientos, playa, música y diversión. Por cierto, quiero organizar una lectura conjunta este mes de julio, ya os contaré por Insta.

    Cuando por fin dejé volar a Cloe y los demás, me puse con las notas de las lectoras cero sobre Proyecto Toscana. Las tengo todas archivadas y ordenadas lo mejor posible para que cuando me ponga a ello sea relativamente fácil. No tengo que hacer muchos cambios, pero hay uno muy importante en el capítulo más crucial del libro, y tengo que agradecer a mi queridísima cero Yesenia por su sinceridad y su ojo crítico. ¿Cuándo me pondré con esto? A finales de septiembre, después de que Proyecto Parkour vea la luz.

Sí, Proyecto Parkour, vamos con él. Ya estoy con la mirada puesta en la que, para mí, es la joya de la corona de todas las publicaciones de este año. Es de mis historias más especiales, conecté de un forma increíble con ellos, con su mundo, con su forma de ver la vida, de sentir. No tiene nada que ver, pero me atrevería a decir que si os gustó Inevitables, os gustará esta también. Parkour está ahora mismo en manos de una cero que sé que va a ser clave (por eso se lo he pedido). Cuando Ana me pase su feedback, comenzaré con las correcciones finales, los últimos repasos y relecturas, con idea de que la novela salga en septiembre. ¿Queréis fecha? No me quiero pillar las manos porque todavía queda bastante, pero para final de mes, tercera o cuarta semana... No puedo concretar más. ¿27 de septiembre? 😋

    Venga, sigo contando cositas que estoy a tope. El 13 de junio, después de mucho desearlo y postergarlo, comencé una nueva historia. Lo he llamado Proyecto Montana, porque transcurre en USA, pero lo cierto es que ya tengo título, casi desde el principio. Me surgió solo de una forma natural y me gusta muchísimo. Proyecto Montana es una combinación de una idea que tenía en el cajón ya tiempo junto a la inspiración que me vino al ver cierta película de la que ya os hablaré para no hacer spoiler. Solo puedo decir que no es la primera vez que ese actor me inspira, soy una pesada repetitiva y obsesiva, mejor asumirlo de una vez y pasemos página. Será una novela juvenil, intuyo que no demasiado larga, bastante fuera de mi zona de confort y que creo que os va a sorprender. Voy con pies de plomo, investigando y explorando, pues no estoy hecha a este género o subgénero y tampoco a escribir sobre chicos de diecisiete años, pero me gusta zambullirme en el barro hasta el cuello. Por lo visto me va la marcha, qué le vamos a hacer. Espero, ojalá, tenerla lista hacia mitad de agosto para así poder ponerme con la preparación de Parkour. Como veis, esto es un no parar constante.

    Por último, la noticia bomba, algo con lo que no contaba, pero que me hace muchísima ilusión, pues siempre he dicho que es una historia que me flipa. Hola, soy Aaron Wender, uno de mis libros menos conocidos, de los primeros que publiqué, con el que siempre he tenido espinitas pendientes. Ya os contaré más adelante sobre esto en profundidad. Por ahora os diré que varias lectoras me han animado a relanzarlo, a darle una segunda vida, otra oportunidad, dado su potencial. Y yo, que me tocas dos palmas y me pongo a bailar, no me lo he pensado demasiado, ya que la idea me apasiona. Aaron Wender tendría que haberse titulado de otra forma, tendría que estar más y mejor desarrollada y se merece la oportunidad que no le di en su momento por inseguridad, vergüenza, inexperiencia y varias cosas más. Así que sí, el libro saldrá con un formato nuevo a finales de año. Una novela corta que transcurre en Nueva York, un chico joven, representación Lgtbi+ y un toque de sangre. Menuda locura, pero espero que todo el esfuerzo merezca la pena.

Y esto sería todo, por el momento, que no es poco. Puede que ya, visto lo visto, no vuelva a actualizar hasta después del verano, así que espero que disfrutéis de esta época horrible (a quién le guste), que no sufráis mucho si sois, como yo, más de otoño e invierno, que leáis mucho a mis chicos de No vamos a ser un jodido amor de verano y que me esperéis a la vuelta para seguir sumando batallas.

¡Nos vemos pronto!

Pd: he visto en Netflix una mini serie puto increíble que os recomiendo mil. Se llamaVórtice, es francesa, está subtitulada, pero que esto no os eche para atrás. A mí me la recomendó Lorena Franco y como me dijo ella: ojalá no haberla visto para poder verla de nuevo.

Pdd: también me recomendó 11.22.63 en Prime, una jodida pasada de Stephen King y J.J Abrams. De nada😘


miércoles, 26 de abril de 2023

Actualización con mucho que contar

 


¡Miércoles Addams!

¿Llevo sin actualizar desde febrero? Poca vergüenza…

 

    Tengo muuuchas cosas que contar. En realidad, no son tantas, pero son muy importantes. En febrero os conté qué tal había ido la acogida de El tiempo en el que fuimos libres, pero me callé que acaba de empezar a escribir Proyecto Toscana. Supongo que no dije nada porque los comienzos no suelen gustarme demasiado, encima me he atrevido con una historia bastante compleja por los temas que trata, por encontrarse fuera de mi zona de confort, por estar escrita al cincuenta por ciento o más en tercera persona.

    Es un proyecto al que le tenía ganas y también respeto, con el que he disfrutado y también sufrido. Mucho más maduro que los anteriores y con una gran dosis de realidad. Si todo va bien, verá la luz el año que viene, así que todavía falta para eso. Me sorprende que con toda su complejidad haya conseguido escribirlo en tan solo dos meses (menos tres días, para ser exactos). Me siento muy orgullosa de esto, tenía que decirlo, y algo que me dice que no va a necesitar grandes cambios.

    No como me está ocurriendo con No vamos a ser un jodido amor de verano. La novela veraniega que hasta ahora se llamaba Proyecto Abridor, me está dando muchos quebraderos de cabeza. Esto reafirma lo que siempre digo, que no porque una historia parta de una premisa más sencilla, sea más fácil de escribir. Pero gracias a mis cero, que han sido clave en esta historia, espero conseguir que quede lo mejor posible y que os guste mucho. Ayer anuncié en Instagram la portada y el título y no ha podido gustar más. ¡Os ha encantado! Me costó un poco dar con la portada, pues llevaba una idea diferente en mi cabeza, pero cuando vi la imagen y el juego de colores, me enamoré. Una vez más vuelvo a contar con Roma García, que ha hecho un excelente trabajo con las letras del título y los detallitos de la contra. Estoy muy in love con esta portada y de lleno en el repaso final, en esa fase de pulir detalles, encontrar las que espero que sean las últimas erratas y ver todos los cambios que he hecho de una forma global. ¡Cuántas dudas estoy teniendo!

    Otra cosa que me ocurre, al igual que me pasó con A piel desnuda, por ejemplo, es que siento la necesidad de justificarme, de advertir que esta historia no es una gran novela intensa llena de drama, sino una novela sencilla, fresca, ligera, para disfrutar y desconectar. No me gusta esta sensación de tener que justificarme para evitar decepciones. ¿Esto forma parte del síndrome del impostor? En fin, que la historia es la que es, que me gusta ir cambiando de género y registro y que seguiré haciéndolo. Tal vez sería más inteligente seguir siempre la misma línea, por aquello de fidelizar a los lectores, pero sería tan aburrido…

    Mis planes para las próximas semanas: terminar el último repaso a No vamos a ser un jodido amor de verano, hacer las correcciones, maquetar la versión en papel. Después hacer una relectura de Proyecto Toscana y enviársela a mis cero. A continuación, me voy a poner con Proyecto Parkour. Quiero dejarlo listo y maquetado para después de verano, todavía no sé fecha de publicación, pero mi intención es dejarlo listo y olvidarme de él unos meses para así poder ponerme a escribir un nuevo proyecto. ¿Cuál? Ni idea, todavía no lo sé, supongo que tiene tiempo de llamar a mi puerta mientras yo estoy afanada en todo esto. Como siempre digo, aunque quede de loca, son las historias las que me eligen a mí y no al revés. 

Nos vemos en la próxima, ni idea de cuándo será. 


miércoles, 8 de febrero de 2023

Primera entrada, primer libro

 


¡Miércoles Addams!
¿En qué momento se ha pasado enero, con lo largo que es?

Enero no solo ha sido largo, sino que ha estado llenito de acontecimientos. Fue el mes elegido para publicar El tiempo en el que fuimos libres, un romance distópico muy diferente a todo lo anterior. La fecha oficial era el 26, pero ya sabéis que soy un poco (mucho) friki de los números y, como es mi libro número trece, se me metió entre ceja y ceja que tenía que salir el día trece (que encima cayó viernes) y así lo hice. Me río yo de supersticiones, ja ja ja. 

Al fin, el trece de enero salió a la luz esta historia después de mucho esfuerzo, repasos, cambios y mil cosas más. Pero qué contenta estoy con el resultado final. Sé que por el género que es, mucha gente no va a darle una oportunidad, pero los que sí os habéis atrevido con ella, tengo que decir que la respuesta ha sido buenísima. De momento, las reseñas están siendo brutales y tiene la media de estrellitas más alta de todos mis libros. ¡4'8 de 5! 

Sinceramente, pensaba que no gustaría tanto, así que estoy en una nube. Esta historia es muy especial, por los temas que toca, por sus personajes, por el mundo futurista en 2075. Esto me reafirma en mi pensamiento de escribir siempre lo que me apetezca sin pensar en modas, en gustos, en juicios o público potencial. Existe riesgo al salirte de tu zona de confort, al cambiar de registro y género, pero creo que merece la pena si lo que haces nace del corazón. Esto me ha quedado demasiado cursi, lo sé 😋.

Hace ya tres semanas que salió a la venta y todavía tengo cosas pendientes. Estamos inmersos en una lectura conjunta, tengo preparados unos tableros Pinterest muy monos, he hecho un sorteo exprés y tengo pendiente grabar la mini presentación. ¡Esto es un no parar! De las colaboraciones en papel, solo una ha llegado a su destino, pero eso solo tiene la culpa Amazon jeje. En fin, que un lanzamiento lleva consigo muchas cosas y me pregunto cómo voy a sobrevivir con los dos que me quedan este año.

Pero todo se andará. De momento, quiero disfrutar un poco más esta sensación. Es demasiado bonita como tomarla a la ligera. Nos vemos en breve, espero. Quiero contaros más cositas, pero por hoy ya está bien. 

¡Hasta la próxima!

viernes, 30 de diciembre de 2022

Ranking mejores lecturas 2022 (parte I)

 


¿Se ha quedado la cosa interesante?
Pues vamos allá con los primeros cinco puestos.
¡Estoy hasta nerviosa!

5. El retiro, de Mark Edwards.
Un thriller alucinante en todos los sentidos. Sencillamente, me pareció brutal y lo gocé muy mucho. Una maravilla.

4. El ayer, nosotros y un mañana imposible, de Abril Camino.
Por fin me animé con este drama romántico y madre mía, lagrimilla asomando, corazón encogido y una forma de narrarlo todo que es una delicia. Encantada de haberme atrevido con esta historia dura y preciosa.

3. CAR, de Susanna Herrero. Quiero vivir en voz alta (parte I) Y quererte en estéreo (parte II).
Esta bilogía tenía que estar aquí, porque la autora es la reina en cuanto a salseo amoroso, porque enreda y desenreda como quiere y hace que te bebas sus libros del tirón. Todavía no he terminado la segunda parte, pero sé que no se va a mover de esta posición. El CAR nos ha dado la vida esta segunda mitad de año.

2. Te espero en el fin del mundo, de Andrea Longarela.
Fue mi primera lectura del año y supe que se colaría muy alto en este ranking. Una historia de amor que es muchas cosas más, una prota femenina inolvidable, muy compleja, de las que dejan huella. Una historia de vida, de amor propio y superación. De sus mejores libros sin lugar a dudas.

1. El peligro de estar cuerda, de Rosa Montero.
Lo escuche en audiolibro y tuve la piel erizada a cada segundo. Me parece un obra de arte, tanto es así que me lo compré en papel después de haberlo audileído. Su forma de narrar me sobrecogió, las referencias a la locura, a otros libros y autores, los datos técnicos, los pasajes más personales. Fue toda una experiencia inolvidable que me hizo incluso llorar. La autora ha sido mi gran descubrimiento de este año y he quedado enamorada perdida de ella. Se lleva el primer puesto por méritos propios.

Y hasta aquí. Os deseo un feliz fin de año y un 2023 cargado de buenos momentos, de sueños, de sonrisas y besos. Nos vemos en el siguiente capítulo.
Os quiero. 
Noemí Quesada.

jueves, 29 de diciembre de 2022

Ranking mejores lecturas 2022 (parte II)

 


¡Miércoles Addams!
Ah, no, que no es miércoles... pero ¿qué más da?

    Jueves, penúltimo post del año y no podía ser otro que el ranking de mejores lecturas de este maravilloso 2022. Me ha costado mucho esta vez porque he tenido grandes lecturas, de hecho, quería hacerlo como siempre, con un total de diez, pero no quería sacrificar ninguna y es que en realidad son once las lecturas que más me han marcado, así que vamos allá con este ranking de los diez mejores puestos, como siempre, haciendo un pelín de trampa, sello personal de la casa jeje. Let's go!

10. Entre (a)mar y (a)marte, de Edurne Cadelo.
No quería sacrificar esta historia romántica porque recuerdo que sentí mucho con ella, que el enganche fue brutal y la recuerdo con gran cariño.

9. La chica salvaje, de Delia Owens.
Lo audioleí y fue toda una experiencia. Un thriller diferente repleto de naturaleza de los que te atrapan y te dejan loco con el final. 

8. A pesar de ti, de Colleen Hoover e Inolvidable sabor a limón, de Lorena Pacheco.
Aquí la pequeña trampa. No sé cuál de estos dos pondría por delante del otro, así que quedan empatados. La historia de Collen me cautivo y me hizo estallar la cabeza, una historia de familia, de relaciones, de secretos y superación narrada de una forma magistral. La de Lorena me pareció preciosa, una ambientación exquisita, como siempre, personajes inolvidables y sentimientos por doquier.

7. Por si las voces vuelven, de Ángel Martín.
Lo escuché en audiolibro narrado por el autor y fue toda una experiencia. Nos habla del brote psicótico que sufrió, de cómo sucedió todo. Un relato sobrecogedor con un final que me dejó el corazón encogido. 

6. El escondite de Greta, de Lorena Franco.
Cómo no, mi autora fetiche se tenía que colar en este ranking y lo hace con la novela finalista del Premio Literario Amazon 2022. Un thriller muy bien ambientado con personajes de los que calan hondo, lleno de secretos y sorpresas.

Mañana continúo con los primeros puestos...

miércoles, 30 de noviembre de 2022

En noviembre han pasado cosas


¡Miércoles Addams!
¿Ha llegado el frío a Murcia? Ha llegado el frío a Murcia.

    ¿Qué tal estáis? Yo de subidón, ya que he podido dormir del tirón, lujo que no todas las mamis se pueden permitir. Os tengo que contar muchas cosas. La primera es que estoy in love con la serie de Miércoles. Como podéis comprobar por la forma en la que inicio siempre estos post, soy un poco demasiado fan de los Addams y de ella en particular. Dicho esto...

    El 9 de noviembre puse la palabra Fin a Proyecto Abridor. Creo que es el libro que menos he tardado en escribir. Me ha llevado tan solo dos meses y una semana y eso se debe a que metí el turbo, a que renuncié a muchas horas de descanso y sueño. ¿Me pasó factura con un súper resfriado que me dejó sin poder ir a la feria del libro de Cartagena? Sí. Pero estoy orgullosa de haberlo logrado, teniendo en cuenta que el 3 de octubre volví al trabajo después de mi baja maternal.

    Proyecto Abridor es una historia ligera que se ha puesto intensita a ratos, que se ha quedado un poco más larga de lo que pensaba y que tiene un final con el que estoy muy pero que muy contenta. Tuve dudas, como siempre, pero fue llegar al final y saber que lo había clavado jeje. Algunos ya sabréis que nunca sé cómo van a acabar mis historias, así que yo soy la primera sorprendida con los finales, si es que eso tiene algún sentido. Es como cuando Pocahontas se monta en la canoa y se lanza río abajo sin saber lo que se va a encontrar, solo teniendo una ligera idea del entorno, pero aún así se tira, con el miedo y la incertidumbre, deseando que el viaje la engulla y la transforme. Algo así sería para mí escribir como escribo, tan brújula y visceral. Esta novela llegará para verano, no puede ser de otra forma, pero de eso ya hablaremos más adelante. 

    ¿Qué más cosas han pasado? He tomado la decisión de que Proyecto Tiempo sea la primera novela de 2023. Menudo drama ha sido fijar el calendario de publicaciones, por poco no lo cuento. Esta historia ya está en manos de unas cero súper especiales que están haciendo una labor increíble para que yo pueda dejar la novela lo mejor posible. Ayer mismo me atreví a confirmar la fecha de publicación y el título de esta distopía romántica. El tiempo en el que fuimos libres saldrá a la luz el 26 de enero de 2023 y de verdad espero que os guste tanto como a mí. Porque sí, es una distopía, pero sobre todo es una historia de amor y, bajo mi punto de vista, muy bonita. Sin duda, es un proyecto diferente y quizá un tanto arriesgado, pero ya sabéis que me gusta ir cambiando un poco. Tengo pendiente enseñar la portada y la sinopsis. Lo haré dentro de poco.

    Cositas actuales. Voy a ponerme de lleno con el manuscrito de tiempo para hacer todas las modificaciones pertinente que no son pocas ni fáciles. Después comenzaré la maquetación, y espero tenerlo todo más menos listo antes de navidad para poder así cogerme vacaciones de verdad. No tener que encender el portátil, no rogar por sacar un rato al día para sentarme frente al ordenador, poder permitirme el lujo de no tener que hacer nada productivo con mi tiempo libre. Parece fácil, pero esto es como una especie de droga de la que no se puede salir, creedme. ¿Lo conseguiré? Espero que sí aunque me sienta culpable por no estar haciendo nada, algo que también ocurre y es lo peor. Nota mental: no tengo que ser productiva siempre, también puedo estar sin hacer nada y disfrutarlo.

    Pero bueno, lo que queda por venir este año. Quiero hacer dos publicaciones en el blog en el mes de diciembre que comienza mañana mismo, qué fuerte. Como vengo haciendo años anteriores, será el ranking de mejores lecturas del año, dividido en dos partes. Ya aviso que este año ha sido muuuuy bueno y lo tengo difícil. Quiero seguir leyendo en papel El faro de los amores dormidos de Neira y me muero por que salga la segunda parte del CAR de Susanna Herrero. Esos son los dos libros con los que pretendo acabar el año y que seguro se colarán en el ranking. ¿O no?

Sin más dilación, me despido hasta final de año. ¡Qué vértigo! A por la recta final.